Monday, June 7, 2010

Las Amigas del Camino ©

(Permítanme llorar sin tanto miedo
en el hombro de la amiga que se queda)

Yo quiero develar esta placa
en honor a las amigas
porque cuando llegué
me estaban esperando y enseguida descubrieron
la nostalgia en mis ojos
y me armaron un nuevo sol desde su ventana
se asomaron poco a poco ocupándose del silencio
y de los espacios irreconciliables de la travesía.

Yo hablo de las amigas del camino
las que me armaron la mañana y poco a poco
me hicieron espacio en su mesa
para tomar el te de la tarde entre confidencias
hablo de las amigas del camino
no las de la escuela o las de la Universidad
no las de la infancia o las del barrio
hablo de las amigas del camino.

Esas que he venido encontrando en cada estación
en que me ha tocado detenerme
esas que amaron a mis hijos
y me prestaron su hombro
para hacer de nuestra estancia
una soledad compartida.

Me refiero a las amigas del camino
las que compartieron señales, hijos y jardines
las de la puerta abierta
el café de las tardes
y la cena de los niños.
Las que en la angustia
me besaron de nuevo en la frente
ayudándome a resolver la existencia de todos los días.

Las que crecieron conmigo
porque fueron las tías
y las hermanas
y las que me reprendieron como madres
las que arrullaron a mis hijos como suyos.

Las infinitas amigas del camino
unas que se fueron antes, o con mi partida
pero se quedaron
conmigo
para toda la vida.

Porque yo un día tuve que irme
y me fui otra vez
y una vez más
y ellas tocaron a mi puerta y empacaron mi loza
y se llevaron mis plantas
para recordarnos como flores vivas en su patio…en su historia.

Y nos fuimos otra vez
y no pude regresar porque estaba lejos
entonces ellas dejaron la puerta abierta
por si un día
necesitaba una amiga en el camino

…y me fui
pero mis hijos las traen a la mesa
a veces… cuando rezamos
y recuerdan a sus hijos como hermanos lejanos.

…Y me fui
y al llegar nos recibieron las otras amigas
y tenían la puerta abierta
nos recibieron las del otro camino
…las siguientes.