ROTUNDAMENTE NEGRA©


ROTUNDAMENTE NEGRA©


Porque me acepto
rotundamente libre
rotundamente negra
rotundamente hermosa.

Friday, October 2, 2009

Sin Rastros de Cobardía/ Carlos Manuel Morera/ Prólogo a libro ROTUNDAMENTE NEGRA©

Sin lugar a dudas, en los últimos años las mujeres han iniciado un proceso de concientización y dignificación de sus acciones y funciones en la sociedad actual. Ellas se han organizado, han empezado a entender su sexualidad, sus hijos y la importancia de sus luchas por una sociedad mas justa, quizá menos humana. Toni Morrison, mujer negra galardonada con el Nóbel de literatura en 1993, utiliza la palabra como ese arsenal de guerra, que mina todo lo establecido, para introducirnos a ese cosmos que resulta ser minoría, ser negro en una sociedad anglosajona o con patrones anglosajones. Nos habla de esos amaneceres cotidianos con un matiz en la piel que nos hace menos que los demás, con unas miradas que siempre nos arrinconan preguntándonos por qué estamos aquí, ninguno de nosotros escogió estar aquí, a este lado de ese gran océano. Pero como Morrison está Alice Walker y existen muchas mas (Michelle Wallace, Nancy Morejon y Patricia Hill Collins) que han empezado a levantar una bandera invisibilizada por mucho tiempo, de justificación de nuestra existencia, de aclaración sobre nuestros Dioses y las razones de nuestras lágrimas. Ese movimiento se ha llamado feminismo negro, pero podemos llamarlo la rectificación de los días.

En nuestra pequeña patria, desde hace ya bastante tiempo existe una literatura activista, que quizás nació en el mismo momento que se dieron los primeros pasos en la construcción de la identidad nacional, la primera vez que alguien desde este territorio encaró el sol y escuchó ladrar el mar, desde la primera que este calor infernal extrajo la primera gota de sudor, se apañó de las palabras para entender los amanecer y reconstruirse la piel. Nuestra literatura tiene que ver con huelgas y rebeliones, tiene que ver con sueños y arco iris, tiene que ver con esa necesidad de rehacer la identidad desde las orillas, desde las multitudes multicolores.

Sin embargo, son pocos los trabajos literarios que dignifican al afro costarricense, a ellos que vinieron y muy a pesar de los golpes, de los improperios, el hambre y el sudor, la negación de cedulas de identidad, de la segregación social y territorial; están aquí, sudando la gota gorda como todos nosotros. Ya se hicieron parte de nuestra carne y nuestro dolor, ya nos hicimos hermanos en la sangre y el sufrimiento, que son amarras que ni todo el odio del mundo podrá romper.

Shirley Campbell, quien, antes que todo es una mujer comprometida con su tiempo y realidad, se levanta de frente, sin rastros de cobardía, en su segundo poemario, que como el primero surge fresco y combativo armando su historia negra, remendando sus pasos con pequeños candiles que quizás puedan guiar a algunos moribundos. Quienes la conocemos y entendemos cada una de sus esquinas, cada una de sus lágrimas, sabemos que este libro brota de los pechos de una mujer que optó por dar la cara. Una mujer que se cansó de escuchar frases despreciativas a su rostro, a su piel, que se cansó de colgar improperios y que “se rompió la moral para entenderse ella misma”, como muy bien lo afirma.

Shirley tiene un sueño desangrándosele “que tiene que ver con Martin Luther King” tiene que ver con Ángela Davis, con Malcolm X, tiene que ver con la ira de Rosa Parks cuando se niega a ceder su asiento en aquél bus de Montgomery porque como ellos decidió escribir su historia a lado de los suyos, con la esperanza de que un día sus hijos vivan “con mas certeza que nosotros”. Ella es una mujer que tiene claro que la historia de la humanidad y la suya propia empezó en África, y que deletrea “África con hijos”, en sus existencias de amor.

En este quehacer de encontrarse rotundamente el color de su piel, el amor resulta una amalgama elemental en donde se desnudan espacios libres para concebir todos aquellos sentimientos reales que desencadena esta emoción. Saber que hay navidades que resultan tristes, muy a pesar de la pólvora y los regalos como nos afirma en uno de sus poemas.

Quienes hemos seguido el rastro de Shirley en su obra y especialmente en su vida, con seguridad podemos afirmar que “Rotundamente Negra” es un poemario que trasciende la poesía y nos traslada a un sueño allende de la realidad, nos traslada a un sueño colectivo que se convierte en palabras maduras, que como dardos dan en el centro de nuestros sentimientos. Así como Toni Morrison ha revolucionado la literatura del continente, estoy seguro, Shirley Campbell hará cimbrar las bases del quehacer literario y abrirá nuevos horizontes para la poesía testimonial y abrirá nuevas esperanzas para las minorías. Y de seguro vendrán muchos y muchas más que levanten sus voces aceptando cada espacio de su existencia y armándose “rotundamente negras /rotundamente hermosas”.


Carlos Manuel Morera

Rotundamente Negra/ Osvaldo Sauma©

Reencontrarme con el libro de Shirley Campbell: Rotundamente negra, fue de alguna manera reencontrame conmigo mismo, con este destino que me hizo vivir, por y para la palabra y con aquella sentencia que arrastro del poeta Vicente Huidobro: Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error / sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho, y es que ese pecho, que propicia las tierras veraces, es la trinchera desde donde combate la poesía. Acaso no fue ella y sus poetas Románticos los que dieron la voz de alerta, ante el vendaval de la razón lógica, que se nos vino encima y desembocó en el uso del gas mostaza y otros horrores más graves que vinieron luego. Acaso no fueron ellos, los poetas, los que desde sus atalayas le advirtieron a la humanidad, seducida por los laberintos de la ciencia, para que no se olvidaran nunca del fenómeno viviente que es el hombre. Y es que para eso ha estado la poesía siempre, para desenmascarar verdades y mentiras, para defender, a capa y espada, la dignidad, la imaginación, la intuición que son la materia prima con la que se construye el poema y porque no decirlo, la vida.

Quizá por eso la relectura de este libro me ha provocado una doble satisfacción, por un lado celebrar que fue la poesía la que nos hizo cómplices de una misma ruta y por el otro lado revalorizar este noble trabajo de compartir con niños y jóvenes : el juego peligroso del poema, pues como bien lo afirma Shirley refiriéndose a su labor con los niños del taller de expresión literaria del Conservatorio de Castella: Entendimos juntos /que había que inventar la tarde de nuevo / que solos / con palabras simples / con esperanzas calladas / con la vida / entendida así / como ellos quieran / podíamos / si nos daba la gana / cansarnos de las salchichas / discutir la edad de la lluvia / o simplemente / no escribir hoy ningún poema.

Este poemario que recorren sus tres partes, la devoción por los hijos, por la pareja, por las raíces ancestrales, por la lucha de la mujer, de la negritud, en suma por el amor. Es un testimonio existencial que revela la transparencia de un corazón sin dobleces, un corazón que encuentra los elementos mas esenciales de la convivencia humana en el devenir de la cotidianeidad y en la relación franca con los otros: quise explicarle / que la vida sólo viene / que uno no escoge los matices / ni las tonalidades / y que cuando se es así / se ama tanto como se puede.

Y por supuesto que este es un canto en favor de las causas mas nobles del alma humana y por supuesto que es también un canto heredero de la historia literaria del Africa. No importa cuan distante esté geográficamente de ese continente, la tradición va entre su sangre, es la voz que duerme dentro de ella, la voz que ha venido pasando de generación en generación y que hoy por hoy, despierta en Shirley con toda la fuerza del espíritu griot. Ese príncipe de los poetas africanos, ese guardián de la memoria colectiva que va de pueblo en pueblo transmitiendo las razones de su identidad. Y es que también el tema fundamental de esta literatura, coincide con la cosmovisión de la poeta, pues de todos es conocido que el énfasis de la poesía africana está en el ser humano y en todos nuestros estados anímicos.

Es ahí donde Shirley encuentra una veta sorprendente, en esa tradición, que por supuesto no es estática sino dinámica y que la poeta claramente lleva dentro de sí. Por eso pienso que en sus poemas se lee la voz de una griota de los tiempos modernos, que le cuenta a sus hijos y a los hijos de otros sus historias colectivas-personales: Quiero que recuerdes / ante todo / que mi piel / es distinta / que la tuya / quiero que no olvides / que mi historia / tiene manchas grandes / y tristes / y bellas / y eternas / distintas que las tuyas. / Quiero decirte / y no los olvides / que allá / y aquí / y en otras partes / mis pueblos se desangran / por la vida / mis pueblos tienen / mas hambre que los tuyos.

Y es que estos poemas de Shirley Campbell, aunque no se acompañen con la kora, insisto heredó los frutos de esos conservadores de la cultura oral africana y su respeto por la palabra, así nuestra poeta aporta, para beneficio de todos, su grano de arena enriquecido que nos lo transmite como debe ser, los motivos de su canto a través de la palabra exacta, certera: Y me niego categóricamente / a dejar de hablar / mi lengua, mi acento y mi historia / y me niego absolutamente/ a ser parte de los que se callan / de los que temen / de los que lloran / porque / me acepto / rotundamente libre / rotundamente negra / rotundamente hermosa.

Wednesday, September 30, 2009

Fragmentos del libro "ROTUNDAMENTE NEGRA"©


I

Llegaste un verano de mañana
y entraste por la misma puerta
por donde el sol
usualmente se mete a la casa
entraste así, sin permiso
fue solo que abrí la puerta y como si nada
llenaste de luz mis rincones
fue necesario entonces
que corriera a refrescarme las manos
y los besos limpios de antes
fue necesario renovar cuentos
y sueños
es que entraste
como entra de pronto la vida
llegaste pequeña
con los ojos llenos de palabras
y las manos cerradas
como quien no quiere
dejar escapar el silencio
llegaste muy de mañana
como quien me obliga a amanecer
como quien despierta las miradas de hace años
y las hace nuevas
como quien encuentra que a esta casa
como a la vida
como a la esperanza
le hace falta el sol…
te quedaste entonces en las paredes
en los pasos
te colaste detrás y encima de los muebles
detrás y encima de las madrugadas
te prendiste de cada uno de los libros
y me contaste una a una las historias
llegaste muy de mañana
en un febrero del tiempo
sonriéndole al temor
lo tomaste del cuello
y lo apretaste con fuerza
contra tu pecho
y entonces el
indefenso
huyó de casa
y nos dejó de pronto
abiertas al sol.

II

Prometo estarte esperando
el día en que regreses
no te digo sin embargo
que ese día
habré pensado en ti
no creo tampoco
haberme acordado de los pobres
no creo haber tenido tiempo
de llorar las muertes a mí alrededor
si creo
a pesar de todo
estarte esperando
y es que
cuando se es así
como nosotros
no hace falta acordarse de los pobres
porque así somos
no hace falta orar
es de por si
el sufrimiento
si prometo estarte esperando
no te aseguro eso si
esperarte sentada en el umbral de la puerta
confesando mis pecados
te aseguro como los míos
haberme batido el pecho
contra los injustos
haber querido tanto
como para saber morir
haber visto
caer la tarde
llena de sangre
junto a los nuestros
haber sentido
caer la vida
llena de sangre
junto a sus sueños.

Te aseguro Dios mío
que aunque yo haya muerto
y mi rostro sea indescifrable
que aunque tus hijos como hoy
mueran por ser iguales
que aunque tenga sangre en los ojos
y una Biblia destrozada en la casa
y un poema sin empezar
que te quiera decir
que no te creo…
yo te juro Dios mío
que a pesar de todo
he de estarte esperando



III

Aclaro que no lamento
que no lamento haber parido a los 23 y a los 26 años
tampoco lamento tener dos hijos
que suelen hacerme trabajar en exceso
no lamento haberlos parido con sangre
y mucho
mucho dolor.
Quiero aclarar que no reniego
ser parte de esta generación
a punta de látigo
e intuición
no reniego de mis ojos
ni de mis labios
ni de las oraciones no dichas
y jamás contestadas.
No vengo a renegar de Dios
ni de los fracasos.
Yo tengo claro
que no vale la pena
arrepentirse de lo que se hizo mal
por error.
Aclaro que hoy
vengo con pocas palabras
a despojarme de mi misma
a declararme madre y negra
como cuando existo
a declararme públicamente
como miembra irrenunciable
de este sueño
de esta oración
de esta batalla
vengo con todas las palabras
a entenderme negra
mujer
a entenderme madre.
Quiero aclarar que hoy
me declaro absolutamente
dueña de mi parte del sol
y las estrellas
me declaro miembra activa
de esta lucha.
Hoy acepto el reto
y me declaro
irrevocablemente
la madre
hija
esposa
amante
trabajadora incansable
y mas negra
de este mundo.